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Pétalos frescos cosechados al amanecer para preservar la máxima concentración de aceites.
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Si el Oud es el rey indiscutible de la perfumería oriental, la Rosa de Damasco es, sin lugar a dudas, su reina soberana. Y cuando a esta majestad floral se le une la sensualidad nocturna del Jazmín Sambac, presenciamos el dúo más poético y eterno de la historia de los aromas.
Esta alianza floral no es fruto de la casualidad; responde a un equilibrio perfecto entre la frescura aterciopelada de la rosa y la calidez embriagadora del jazmín.
Pétalos frescos cosechados al amanecer para preservar la máxima concentración de aceites.
